La maternidad adolescente se ha convertido en motivo de preocupación ya que en América Latina (AL) se ha verificado una correlación significativa entre la maternidad temprana, menor rendimiento educativo y peores resultados en el mercado laboral para las mujeres. Según el Banco Mundial (BM), parece que las mujeres están soportando las consecuencias a corto y largo plazo del embarazo adolescente de forma desproporcionada.
En un amplio estudio para 2014 del mismo BM se identifican tres elementos interrelaciones en la toma de decisiones sobre fecundidad de las adolescentes: la racionalidad de las decisiones; la conducta que incluye aspectos de autoestima, autocontrol e información; y las interacciones y normas sociales. En esta nota destaco la atención sobre este último factor, pues en AL y específicamente en algunas de nuestras regiones el embarazo a temprana edad no es un evento no planeado, sino que por el contrario, se convierte en un medio a través del cual las mujeres jóvenes, generalmente pobres, pueden tomar el control de sus vidas, u obtienen respeto de su comunidad o familia, de forma que la crianza de un hijo se convierte en un canal para lograr movilidad social.
Lo preocupante de esta aparentemente “planeada decisión” es que suele tomarse en contextos de encrucijada en la cual la adolescente no ve oportunidades reales de construir o desarrollar un proyecto de vida diferente al de ser madre. En reuniones recientes que un grupo de investigadores del IEEC de Uninorte realizamos con grupos de niños, adolescentes y jóvenes de varios municipios del departamento del Atlántico se destacaba la falta de oportunidades como un factor detonante del inicio de las relaciones sexuales a temprana edad y la planeación del embarazo como opción.
sacado del "El heradol.con"
sacado del "El heradol.con"

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